La ansiedad y el rendimiento escolar

Los miedos constituyen un factor casi constante en el transcurso del desarrollo humano. El miedo es aquello que sentimos, cuando percibimos una amenaza, y siempre está acompañada por la ansiedad.

La aparición de la ansiedad en los niños, lejos de constituir un rasgo patológico, indica una evolución en la que podemos observar la conciencia que el niño va adquiriendo acerca de su propia individualidad, de sus límites y de sus recursos.

A lo largo de la infancia aparecen los miedos considerados normales: miedo a la oscuridad, a lo desconocido, a los animales, miedo a separarse de su madre, etc.

A partir de los 7 años se presentan temores acerca del rendimiento escolar y deportivo, temores de tipo existencial y el miedo a la muerte.

Belloch, Sandin y Ramos (1995) Proponen que la naturaleza anticipatoria de la ansiedad hace que ésta posea la capacidad de señalar o anticipar un peligro o amenaza para el individuo. Esto confiere a la ansiedad un valor conceptual importante ya que posee una utilidad biológica adaptativa.

Un cierto monto de ansiedad ayuda al niño a esforzarse por tener un buen rendimiento académico, cierto grado de competencia le viene bien.

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Las respuestas de adaptación que utilizan los niños en su desarrollo se ven reflejadas en el establecimiento de relaciones sociales, el inicio de un proceso educativo, sus relaciones con los grupos de pares. El niño que no lograr una adecuada adaptación a su ambiente escolar, empieza a desarrollar ataques de ansiedad;  comienza a tener miedo sin que sepa explicar el porqué, llegando a encontrarse en ocasiones realmente aterrorizado.

Muchos niños tienen ansiedad en la escuela por diferentes causas, ya sea porque no se sienten integrados, porque tienen problemas de aprendizaje, porque los compañeros los molestan, entre otras.  En ocasiones su ansiedad está relacionada con problemas familiares y se refleja en su rendimiento escolar.

Altos niveles de ansiedad reducen la eficiencia en el aprendizaje, ya que disminuyen la atención, la concentración y la retención, con el consecuente deterioro en el rendimiento escolar. Los muy ansiosos tienen dificultades para poner atención, se distraen con facilidad, les cuesta trabajo memorizar.

Conforme aumentan los niveles de ansiedad se genera una baja autoestima en el niño, ya que no se siente digno, competente, adecuado. Siente que no cumple con las expectativas de sus padres y maestros.

Esto a su vez condiciona el aprendizaje, pues la baja autoestima genera impotencia y frustración en los estudios. Las bajas calificaciones pueden reforzar sentimientos de incapacidad  frente a su rendimiento y esto lleva elevar los niveles de ansiedad en el niño. Se crea así un círculo vicioso entre la ansiedad y la autoestima.

Algunos consejos que pueden ayudar a los niños a reducir su nivel de ansiedad y elevar su autoestima:

  • Hablar con el niño de todo lo que le preocupa, de cómo se siente, que hable de sus miedos. Escuchar sin juzgar.
  • Ayudar al niño a encontrar aptitudes, intereses y actividades en las que sienta que si es capaz de hacerlo bien.
  • Elogiarle por sus avances, aunque aún no llegue a la meta deseada. Dar aliento significa reconocer el progreso, y no sólo premiar un logro.
  • Animar al niño a hacer una lista de “cosas que salieron bien hoy”al final del día.

 

Yolístico Psicología del Desempeño

 

 

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